Mergers & Acquisitions, Compraventa de empresas

Cómo buscar al socio adecuado

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Las empresas españolas tradicionalmente se financian a través de deuda bancaria. El último informe de estabilidad financiera publicado por el Banco de España (mayo de 2014) dice textualmente

“… El crédito al sector privado residente en los negocios en España ha seguido reduciéndose, si bien desde mediados de 2013 se aprecian algunos síntomas de estabilización en el ritmo de contracción, rompiéndose la trayectoria de intensificación de la caída que venía observándose desde principios de 2011. Este descenso del crédito, que afecta tanto a las familias como a las empresas, y dentro de éstas es relativamente generalizado por sectores de actividad, está influido por la situación económica (que sigue siendo débil, a pesar de que se ha reanudado el crecimiento) … “

Tarde o temprano la situación se estabilizará pero aún así, cuando el crédito empiece a normalizarse no volverá a fluir con la alegría que lo hizo hasta el año 2007. Cabe esperar, por el bien de todos, que se dará con criterios más ortodoxos que en el pasado. En este contexto la financiación vía fondos propios para el crecimiento de nuestras empresas se va consolidar como una opción estratégica.

Si nos planteamos financiar nuestra compañía mediante nueva aportación de fondos propios y los recursos de los accionistas actuales ya están agotados, se nos abre, entre otras, la posibilidad de incorporar un inversor a nuestro accionariado. Los inversores pueden ser industriales (empresas que buscan participar en otras empresas) o financieros (capital riesgo, business angels o family office).

Diferencias entre Socio inversor y Socio financiero
La elección de uno u otro inversor no debe ser arbitraria, veamos las principales características que los diferencian.

Respecto al objetivo de la inversión el socio industrial siempre enfocará su análisis desde una perspectiva estratégica. Por tanto, analizará la creación de economías de escala, las sinergias operativas, la complementariedad geográfica, la diversificación y los canales de distribución. El socio financiero tendrá una visión más financiera de la operación y buscará empresas con productos/servicios que presenten ventajas competitivas claras, un concepto de negocio atractivo y que le permita obtener, al menos, una TIR anual del 20%.

Los socios industriales buscan el control sobre la gestión de la compañía y tienen un horizonte de inversión a largo plazo, recordemos que el motivo de su inversión es reforzar con la empresa participada las capacidades estratégicas de su grupo. Por el contrario los socios financieros no desean gestionar la compañía y su horizonte de inversión se sitúa entre 4 y 7 años. Esta última cuestión es importante, porque dada la característica temporal de su inversión su decisión estará supeditada a que tengan una visibilidad clara respecto a su futura salida.

A la hora de estructurar fórmulas de pago el socio financiero es más creativo que el industrial, tiene mucha más experiencia articulando incentivos al equipo directivo, acordando fórmulas creativas de financiación por parte del vendedor o de establecer pagos en función de la consecución de objetivos. Respecto al precio, si el socio industrial está realmente interesado suele ganar la batalla, suelen pagar más ya que o bien generan sinergias con la empresa adquirida, o bien mejoran su posición competitiva a largo plazo.

Artículo escrito por Francisco Duato, Partner de ONEtoONE y publicado en Rankia.

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