La clave del éxito

La clave del éxito no va a estar en los resultados, está en cómo vivas el proceso. El proceso es lo único que puedes controlar. Por tanto, para tener éxito, vuelca tu ilusión en el proceso y en disfrutarlo.

Si te centras en el resultado, aunque lo consigas, no vas a estar satisfecho, porque querrás subir al siguiente nivel. Siempre pasa.

Si el resultado es distinto al esperado, no significa que sea malo. Cuántas veces te han sucedido cosas que etiquetaste como malas para después, con el tiempo, descubrir que es lo mejor que te pudo pasar, porque te permitió afrontar nuevas oportunidades o encontrar tu verdadera vocación.

Michael Phelps sufrió una desgracia: se rompió la muñeca y tuvo que entrenar solo con los pies. Consiguió en las piernas una musculatura de impulso que le permitió ganar ocho medallas en los juegos olímpicos de 2008.

Por eso, cuando te sucedan cosas de manera distinta a lo que esperabas no lo etiquetes como malo, estate abierto a que, aunque no lo parezca, sea realmente bueno. Eso te hará tremendamente resistente a las contracciones.

El mundo no se va a volcar en hacerte feliz, lo tienes que hacer tú, sabiendo gestionar tus reacciones, tratando los retos como un juego y sin etiquetar las contradicciones como males, pues tal vez sean buenas. Con esa actitud nunca pierdes, siempre ganas.

La pasión no la vas a encontrar en el trabajo; está en ti, pon pasión en cualquier cosa que hagas, transmitiendo ilusión a tus compañeros y tu éxito estará garantizado.

Por eso tu éxito es hacer bien cada cosa, pendiente de las personas que te rodean, centrándote en el reto de cada día y dándolo todo en el proceso. La intención, la intensidad con que hagas tu trabajo y el ambiente que generes a tu alrededor tendrá un efecto mucho mayor en tu felicidad que tus logros.

Artículo escrito por Enrique Quemada, Presidente de ONEtoONE Corporate Finance Group, para Expansion.com

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