Mergers & Acquisitions, Compraventa de empresas

Por qué crece tanto la venta de empresas

En el primer trimestre del 2015, según un informe de la consultora TTR, se vendieron empresas por importe de 34.491 millones de Euros, frente al mismo periodo del 2014 en él que se realizaron transacciones por 15.709 millones de Euros. Se trata de un incremento de un 126%.

Actualmente, los bajos tipos de interés, las altas valoraciones en bolsa y la abundante liquidez en los mercados está animando a muchas empresas internacionales a tomar posiciones en empresas no cotizadas pagando precios elevados. Las bolsas están caras. Los inversores necesitan encontrar vías de rentabilidad y la buscan comprando en nuestro país empresas privadas.

Asimismo, tras 7 años de sequía de M&A hay mucha compraventa de empresas embalsada. La presa se ha abierto y está fluyendo la actividad con cada vez mayor fuerza.

¿Qué es lo que motiva a los empresarios a vender?

Hay mucho empresario mayor y cansado de luchar. En un mundo empresarial tan agresivo como el actual, sin una intensa dedicación y energía de su propietario, la empresa puede deteriorarse rápidamente: ya no se invierte lo necesario, se pierde progresivamente fuerza competitiva, los empleados con talento notan falta de empuje de la propiedad. Se genera un círculo vicioso que termina con la vida, cierre o mala venta de lo que fueron magníficas organizaciones.

En otros casos el empresario tiene problemas de Salud. No ha sacado la empresa a la venta por la crisis, pero su salud se deteriora y el empresario sabe que la vida se vive una vez y que tal vez sea mejor que se desprenda de la compañía y dedique el tiempo que queda a su familia, sin los disgustos ni exigencias de la compañía.

En otras ocasiones el propietario prevé futuros conflictos entre sus hijos y, con objeto de preservar la armonía familiar, elige vender la empresa y ayudar a cada uno de ellos a tener una trayectoria empresarial independiente.

La crisis ha generado muchas peleas entre accionistas. Su enemistad dificulta la toma de decisiones y por tanto comprometen el futuro competitivo de la empresa. Cuando los socios se pelean, el ambiente puede resultar insoportable y la empresa entra en una difícil situación de desgobierno. Uno bloquea las decisiones del otro, se ocultan información, los empleados reciben instrucciones contradictorias y empiezan a marcharse porque ven que el barco acabará hundiéndose.

Estamos en la generación de los primos. Muchas empresas fueron creadas por dos hermanos y cuando uno o los dos fallecen, surgen las peleas entre los primos. El que gestiona considera que está creando valor para todos y se siente insatisfecho porque no reconocen su trabajo; los otros piensan que él es el único que se beneficia de la empresa y protestan porque reciben poco; vetan los proyectos de inversión, pues en su desconfianza, solo quieren repartir.

Está siendo muy común la necesidad de ampliación de capital para seguir siendo competitivos. Es posible que el empresario, especialmente cuando está ya en una fase avanzada de su vida, no esté dispuesto a reinvertir de nuevo el patrimonio que ya ha generado y extraído de la empresa y prefiera, antes que eso, desprenderse de la misma. Alguien tiene que poner los recursos económicos necesarios para dar el salto de magnitud que se precisa para la supervivencia a largo plazo.

Hay situaciones positivas que provocan la venta, en ocasiones el crecimiento es en otros casos precisamente el problema. La compañía ha tomado un tamaño que complica la gestión y el empresario no se considera preparado para ello. Prefiere venderla a organizaciones más grandes o con mayores capacidades de gestión.

Lo que está claro es que los inversores no van a encontrar mucha rentabilidad en los Bonos de los Estados ni en otros tipos de renta fija. Tampoco en las Bolsas que están peligrosas, sin embargo existe una gran oportunidad en miles de empresas privadas que necesitan una inyección de capital para crecer, crear empleo y riqueza. Se han juntado el hambre y las gansas de comer. Durará hasta que vuelvan a subir los tipos de interés, pero eso sucederá cuando crezca la inflación en Alemania.

Artículo escrito por Enrique Quemada, Presidente de ONEtoONE Corporate Finance, publicado en Expansión.com

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