Artículo escrito por Darin Bifani.
La inversión en el sector agrícola puede proporcionar al inversionista varios beneficios importantes. Algunos beneficios incluyen la protección contra el riesgo de inflación, la posibilidad de realizar apreciaciones tanto en los flujos de caja como en el valor de los terrenos. También hay varios tipos de opcionalidad. Por ejemplo hay la capacidad de cambiar los productos agrícolas de un campo e incluso el uso fundamental del terreno.
A pesar de estas ventajas, las empresas en el sector agrícola frecuentemente enfrentan desafíos. Estos pueden dificultar el análisis de las oportunidades de inversión. Por ejemplo crea volatilidad en la producción y en los precios.
El agua sea vital para la agricultura. Sin embargo las necesidades de agua varian dependiendo del tipo de cultivo. El consumo de agua para el algodón es casi el doble del consumo típico para una hectárea de uvas.
Además, el acceso y los derechos al agua de los propietarios de los campos pueden ser muy diferentes. Algunas campos tienen acceso al agua de pozos profundos en sus propias propiedades. Otras extraen una gran cantidad de agua de fuentes que pueden ser severamente limitados en tiempos de sequía.
Al analizar una oportunidad de inversión, los inversionistas deben estudiar las necesidades de agua actuales y futuras de un campo. Cómo una propiedad obtiene su agua, el estado de su infraestructura de riego y cuan seguro será el suministro de agua, tanto bajo condiciones de lluvia normal como de sequía.
Cuando se consideran las oportunidades de inversión, los inversionistas en muchos sectores suelen inferir la producción futura a raíz de los niveles de producción actuales o recientes. En el sector agrícola, sin embargo, este tipo de enfoque puede distorsionar significativamente las oportunidades de inversión potencial y el riesgo porque:
Debido a estos factores, un inversionista debe mirar más allá de los niveles actuales de producción. En cambio, debe considerar qué tipo de producción se podría esperar de la propiedad. Esto asume que la propiedad fuera bien gestionada. También se supone que los ciclos de producción de los cultivos en los campos se desarrollen de manera típica.
Las estructuras de costos en el sector agrícola pueden variar ampliamente. Pueden existir grandes diferencias en los insumos clave de los costos agrícolas, como el costo de la tierra, la mano de obra y los costos operativos clave de la explotación del campo. Además, dependiendo de su tamaño y del entorno operativo externo, las empresas agrícolas pueden verse gravemente afectadas por la escasez de mano de obra y las realidades económicas que enfrentan otras partes de la cadena de valor de la agricultura que se transfieren al nivel de producción.
Por eso, al analizar los costos de una empresa agrícola, es importante comparar sus costos con los de sus competidores. Se debe considerar la volatilidad de la estructura de costos de la empresa y el grado en que una empresa es capaz de protegerse de o por lo menos contrarrestar los aumentos de costos impulsados por factores externos.
En comparación con los precios de otros sectores, los precios de los productos agrícolas pueden ser muy volátiles. Esta volatilidad se debe a varios factores, entre ellos:
Debido al riesgo de volatilidad de precios y su impacto en los ingresos, los inversionistas deben ser muy cuidadosos al proyectar el desempeño financiero de una inversión agrícola. En lugar de hacer pronósticos puntuales, resulta más útil analizar cómo los retornos financieros se comportan bajo distintos escenarios de precios. También conviene evaluar si la empresa está parcialmente protegida frente a esa volatilidad. Esto puede lograrse mediante contratos de venta a precios fijos, una cartera agrícola diversificada o una estructura de costos flexible que pueda ajustarse a la baja.
Hay grandes diferencias entre las empresas agrícolas en términos de cómo se distribuyen sus productos. Algunas empresas son muy verticalmente integradas. Otras efectivamente tienen que encontrar compradores para sus productos cada temporada. La falta de fuerza del canal de ventas puede afectar negativamente a una empresa de muchas maneras. Puede causar el desperdicio de tiempo y recursos escasos en la comercialización y colocación de productos. Asimismo puede crear una alta volatilidad de los ingresos. Por lo tanto, las empresas entren en modo de reducción de costos cuando existen importantes oportunidades de crear valor.
Artículo escrito por Darin Bifani.