Mergers & Acquisitions, Compraventa de empresas

Empresario cansado, resiste

El empresario llega al verano 2015 muy cansado. Han sido siete años de lucha contra la crisis. Ha refinanciado las pólizas de crédito con bancos y ha dado garantías personales con todos sus bienes (su casa y sus ahorros: todo) para salvar su empresa del concurso. Lo ha conseguido, la empresa sigue viva. Este hombre es un héroe, o debería serlo.

Así están los empresarios españoles, accionistas de Pymes que representan el 86% del tejido empresarial español. Muchos de ellos son cosiderados malas personas y son vilipendiados precisamente por ser empresarios. Hay 200.000 de ellos que ya no están, lo han perdido todo con la crisis, y con ellos sus empleados (de ahí tanto paro en España).

La crisis ha provocado una caída de sus ventas del 40%. Como consecuencia, con todo el dolor de su corazón, ha tenido que prescindir de compañeros a los que quería. Era la única manera de evitar la quiebra, poder indemnizarles y salvar el trabajo de los empleados que quedan.

Su familia no comprenden por qué no paga dividendos y le acusan de avaro y mal gestor. Sus clientes tardan muchos meses en pagarle (algunos le piden quitas) y sus proveedores le exigen pagar al contado o adelantar el dinero 90 días con carta de crédito. Pero sigue luchando, haciendo maravares para tener liquidez, porque sabe que ser un empresario no es cuestión de hacer dinero, sino una manera de convertirse en quien tú eres.

Este julio ha surgido nueva ley que le castigan personalmente por cualquier acto ilícito que hagan sus empleados dentro de la empresa, aunque él no lo haga ni se entere. No solo pierde su patrimonio, puede tocar barrote si se despista. Más presión.

Este empresario está cansado, y ve que entran en su mercado competidores extranjeros más grandes y competitivos en costes, con más economías de escala y más capacidad de investigación. Él tiene que sacar ingenio de donde puede para competir con estos titanes que le provocan un estrechamiento de márgenes.

Se siente sólo, sus hijos no quieren saber de la empresa, quieren que la venda. De hecho prevé guerra entre sus hijos si la heredan, porque no ve un líder claro. Es terrible mirar detrás de tu hombro cuando intentas liderar y ver que ahí no hay nadie.

Pero él ahí sigue, luchando denodadamente, inasequible al desaliento, viajando al exterior con su pobre inglés para abrir nuevos mercados, viendo como le engañan y lo duro que resulta exportar, pero perseverando porque su empresa, sus empleados y sus ahorros están en juego y necesitan de todas sus energías. Sabe que no se hacen grandes cosas sin grandes fatigas.

Sun Tzu enseñó que los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros derrotados primero van a la guerra y luego intentan ganar. Tal vez sea el momento de juntar fuerzas con otros empresarios, buscar inversores o vender la compañía mientras todavía es relevante (y antes de que la presión pueda con él). Para eso hay que prepararse y buscarlo, porque la suerte sólo aparece cuando la preparación se encuentra con la oportunidad.

Y la oportunidad está ahi, el dinero abunda, las bolsas están por las nubes y multitud de inversores quieren entrar en España.

Si este empresario es sabio, buscará inversores o venderá antes de que los grandes competidores extranjeros le quiten los clientes y la cuota de mercado (o que venga otra crisis, que vendrá).

Porque la vida no consiste en esperar que pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia. Es hora de actuar. Lo decía Thomas Edison, sin ejecución las ideas no son más que otra forma de alucinación.

Artículo escrito por Enrique Quemada, Presidente de ONEtoONE Corporate Finance Group, para Expansión.com

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