¿Eres decente?

Con 19 años trabajé de albañil en Australia para financiar mis estudios nocturnos de empresariales en la Universidad de Tecnología de Sídney. Yo era el más joven de la cuadrilla (y bastante torpe). Un compañero aprovechaba toda oportunidad para humillarme y hacerme sentir vergüenza. Incluso me robó mi salario. En ese entorno yo no tenía defensa y tuve que tragar las humillaciones para conservar el trabajo. Este hombre era un cretino.

Un cretino cumple dos requisitos: hace que los demás se sientan peor «sobre si mismos» cuando están con él y lo hace con aquellos que son menos poderosos que él (con los superiores es amable).

Los cretinos hacen un daño masivo en la empresa pues destruyen la moral de los compañeros, les hacen sentir mal y, como consecuencia, ser peores profesionales. Los cretinos restan energía en la organización. Son tóxicos.

Los directivos estamos para servir a nuestro equipo, facilitar sus tareas y ayudarles a prosperar. Nuestro trabajo es detectar sus posibilidades de crecer, ilusionarles y enseñarles a ver ese potencial.

Como la empresa es un trabajo de equipo, el directivo debe ayudar a los cretinos a cambiar o, si no lo consigue, invitarles a abandonar el equipo, sean lo buenos que sean. El directivo que mantiene al tóxico destroza la cultura de la empresa. De nada le servirá hablar de «valores», pues sus verdaderos valores se reflejan en lo que hace y en lo que no hace, y todos lo ven.

La verdadera categoría de una persona se ve en la diferencia entre cómo trata a los poderosos y a los que no lo son. Los jefes que permiten a los cretinos o los potencian con ascensos no son líderes y no pueden aspirar al respeto de su equipo.

Si quieres tener un gran equipo, empieza por ti, se una persona decente que está pendiente de los demás (especialmente de los débiles), que les hace crecer y que exige en su equipo categoría humana.

Un hombre grande sabe escuchar y se hace pequeño cuando está con otro, 100% atento y en actitud de ayudar. No todo el mundo puede ser famoso ni rico (ni falta que hace), pero todos podemos ser grandes porque la grandeza está determinada por cuanto sirves a los demás.

Antes de que fueras líder el éxito consistía en crecer tú, desde que eres líder tu éxito consiste en hacer crecer a los demás.

Artículo escrito por Enrique Quemada, Presidente de ONEtoONE Corporate Finance Group, para Expansión.com

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