Mergers & Acquisitions, Compraventa de empresas

¿Has eliminado los obstáculos para la venta de tu empresa?

Son numerosos los motivos por los que puede fracasar la venta de una empresa. Si lo comparamos con una carrera de obstáculos, serán muchas las vallas por saltar y muchos los charcos que pisar. Para alcanzar el éxito, debes ponerte a entrenar ya. ¿Cómo hacerlo? Lo primeros es “reconocer” el camino que tienes que realizar. Una vez los identifiques debes plantearte cómo solventarlos para llegar a la meta: la venta de tu empresa.

El primer obstáculo al que te enfrentarás podrías ser tú mismo o los demás accionistas. Por ello necesitas, antes de tomar ninguna decisión, realizarte algunas preguntas y que reflexiones sobre ellas: ¿Por qué queremos vender? ¿Es la única opción posible? ¿Qué otras alternativas hay? ¿Por qué no son satisfactorias? ¿Cuál es el perímetro de la transacción? Es decir, ¿qué queremos vender realmente? ¿Están todos los accionistas de acuerdo con la operación? ¿En quién pensamos que le puede interesar y por qué? ¿Qué dificultades será necesario afrontar durante la venta? ¿Qué esperamos obtener? ¿En qué plazo? ¿Estamos siendo realistas con nuestras expectativas? ¿Estamos dispuestos a reducir nuestras expectativas? ¿Y si no vendemos, qué hacemos?

Antes de situarte en la línea de salida y tomar la decisión de vender, lo recomendable es que tengas en cuenta los intereses de los accionistas minoritarios. Acuerda con ellos la venta de la empresa, e involucrarlos en el proceso desde el principio. Su compromiso puede ser determinante para el cierre de la operación de compraventa de tu empresa. Haz que estén junto a ti cuando suene el pistoletazo de salida.

Una vez identificados los obstáculos personales será el momento de abordar los intrínsecos de la empresa. ¿Cómo abordarlos? La manera ideas es tomando medidas para resolver cada uno de ellos. Como ejemplo de medidas son la regularización de contingencias, nombrar auditores de prestigio, segregar los activos no afectos, clarificar la estructura corporativa, evitar compromisos a largo plazo, disponer de un equipo humano profesional y cohesionado, tener definidos y documentados los procesos del negocio, etcétera. Gracias a cada medida, irás haciendo tu camino más llano, más fácil para la carrera final.

Una de las posibilidades que debes tener en mente, a pesar de haber eliminado todos los obstáculos y de haberte preparado para la carrera, es la retirada. ¿Por qué? Hay muchos motivos por los que puede no encontrarse un comprador potencial para tu empresa. Dentro del proceso de venta de una empresa puede descubrirse que no hay compradores o bien sólo están dispuestos a hacerlo a precios inferiores al precio mínimo. Si te enfrentas a esta situación tendrás que estar preparado para retirar la empresa del mercado. Tú siguiente paso será seguir trabajando en el negocio creando valor durante uno o dos años antes de intentar venderla de nuevo a tu precio mínimo.

Si detectas que no es oportuna o posible la venta, será el momento de iniciar planes alternativos a la venta, buscar otro tipo de carrera. Esta nueva etapa o proyecto también tendrás que planificarlo y prepararte para ello. Como ejemplo de alternativas a la venta sería una fusión, la búsqueda de un fondo de capital riesgo que te ayude a preparar la empresa para una venta posterior, escisiones de líneas de negocio, liquidación del negocio, venta de la compañía a los empleados, salida a Bolsa, etcétera.

Llegados aquí, ¿estás listo para vender tu empresa? El pistoletazo de salida será en 3..2..1.

Ahora es tu momento.

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