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No confundas el valor de la empresa y el valor de las acciones

Pensando en el valor de tu empresa, ¿alguna vez te has planteado si el valor de una empresa se corresponde con el valor de sus acciones? ¿Dónde reside el valor real de la empresa, aquel que puede ayudar a fijar un precio de venta?

Cuando creamos una empresa, casi siempre partiendo de cero, volcamos en ella toda nuestra energía, sangre, sudor y lágrimas para hacer realidad la gran idea que siempre supimos que sería. Esta idea, aunque es humana y habitual, puede llevarnos a equívocos a la hora de establecer el valor real de la empresa.

Desgraciadamente, nuestros sentimientos hacia la empresa no repercuten en su valor real cuando se la presentemos a un comprador potencial. En caso de que nos planteemos la venta, los compradores, al fin y al cabo, valoran aspectos técnicos y aplican metodologías de valoración para analizar la empresa y determinar su valor de forma objetiva.

El valor es una cuestión de perspectiva, lo que significa que variará dependiendo del punto de vista desde el que se mire, especialmente cuando se compara el valor de la empresa frente al valor de las acciones. Cuando evalúas tu empresa, estás determinando cuánto vale en su conjunto.

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¿Qué queremos decir con que el valor de la empresa es una cuestión de perspectiva?

Es importante tener en cuenta que el valor es subjetivo; en el caso del M&A, es el rango de lo que puede valer una empresa. Esto se mide con diversos métodos de valoración que nos ayudan a reducir el margen de error a la hora de precisar el valor real de una empresa.

Cabe señalar que establecer el valor real de algo es extremadamente difícil porque las metodologías utilizadas para evaluar una empresa sólo proporcionan un rango de valor. Este rango de valor sirve de guía para determinar el precio correcto de la empresa y variará en función del método de valoración.

A menudo, hemos visto que los empresarios confunden el valor con la facturación, el precio e, incluso, el valor de las acciones.

Si quieres saber qué métodos pueden emplearse para analizar el rango de valor, lee nuestro artículo Beneficios de la estrategia de valoración del football field.

El volumen de negocio no es igual al valor

En contabilidad, se entiende que el volumen de negocio determina la dirección de las operaciones de una empresa, es decir, la rapidez con la que vende sus existencias, pero obtener beneficios no equivale necesariamente a tener un gran valor. Algo en lo que se fijaría un posible inversor o comprador es en la deuda, que disminuye el valor de la empresa.

Tuvimos un cliente cuyo negocio era una empresa del sector la electrónica. Sus proveedores estaban en China, así que pagaba la mercancía 90 días por adelantado antes de recibir las existencias. Una vez que llegaban, vendía a un gran minorista, que le pagaba en 120 días. Por ello, tenía que financiar 210 días de stock.

Tenían una facturación de 30 millones de euros y sólo ganaban 200.000 euros, antes de pagar impuestos. Tener periodos tan largos entre la compra y la recepción del stock daba lugar a márgenes de beneficio muy pequeños y a un modelo de negocio con muy poco valor. La empresa necesitaba líneas de descuento para financiar el inventario y el crecimiento, acumulando 14 millones de euros de deuda con los bancos y pagando altos intereses.

Pidieron ayuda para vender la empresa, convencidos de que, al facturar 30 millones de euros, su empresa valdría mucho. Por mucho que les explicáramos que el volumen de negocio no se traduce en valor, no nos escuchaban. No fue hasta que empezaron a recibir ofertas, que finalmente comprendieron la realidad del valor de su empresa.

Muy pocos inversores estaban dispuestos o interesados en comprar una empresa que generaba pocos beneficios, que había acumulado tanta deuda y que representaba un riesgo tan importante de quiebra.

Las empresas con márgenes bajos de beneficio y largos periodos antes de recibirlo están cargadas de deudas. El propietario obtiene un beneficio mínimo al eliminar cualquier deuda del precio de la transacción para calcular el precio para el accionista.

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Valor de la empresa vs. valor de las acciones

Es esencial comprender que cualquiera que sea el valor de las acciones de una empresa, éste no afecta al valor de la empresa, sino al revés. El valor de las acciones es el resultado del valor de la empresa menos la deuda que tiene.

A la hora de valorar la empresa, se resta la deuda financiera neta del valor de la empresa. Toda la financiación que actualmente paga intereses es deuda financiera. Si los accionistas han puesto el 60% del dinero y los acreedores financieros el 40%, el valor de las acciones será sólo el 60% del valor de la empresa.

Por ello, las acciones de algunas empresas pueden tener un valor negativo. Por ejemplo, una empresa que vale 10 millones de euros, pero tiene 12 millones de euros de deuda financiera, arroja un valor negativo de dos millones de euros.

En caso de venta los accionistas no recibirían nada, la empresa se compraría por un euro y los acreedores tendrán que descontar dos millones de euros de su deuda. De lo contrario, nadie sensato aceptaría la empresa porque la compraría por menos de su valor.

A veces puede ocurrir lo contrario. Las acciones de algunas empresas pueden ser vitales porque no tienen deuda, lo que aumenta su valor.

En el momento de vender una empresa, para saber cuánto valor tienen las acciones, hay que restar del valor total de la empresa la deuda financiera neta, es decir, restar la deuda de la empresa y luego añadir el efectivo de caja.

Para hacernos una idea, imagina que vendes tu casa por 500.000 euros y tienes una hipoteca de 300.000 euros. Cuando te paguen después de la venta, sólo recibirás 200.000 euros.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que tener endeudamiento no significa tener necesariamente una estructura financiera errónea. La financiación puede ser una poderosa herramienta para impulsar tu negocio y, en consecuencia, el valor de tu empresa.

Supongamos que tu empresa factura 30 millones de euros, pero ha acumulado una deuda de 4,5 millones de euros. Esos 4,5 millones se invierten en proyectos a corto y largo plazo, como la compra de maquinaria, la construcción de mejores estructuras y la renovación del negocio.

Gracias a la financiación, es probable que la empresa mejore en el futuro. No obstante, debes asegurarte de que entiendes que cualquier deuda acumulada se restará del valor de tu empresa.

Diferentes, pero ambas valiosas

Como hemos visto, al principio, distinguir la diferencia entre el valor de la empresa y el valor de las acciones no es precisamente una tarea fácil, pues puede creerse que son los mismo.

Cuando comprendemos la relación que existe entre ambos conceptos es cuando realmente podemos distinguir la diferencia y que peso otorgar a cada uno de ellos en la valoración de la empresa. En pocas palabras, el valor de una empresa es el valor de la suma de sus partes y el valor de las acciones es el resultado del valor de la empresa menos la deuda de la misma.

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