Los Search Funds o Sociedades de Búsqueda se están consolidando como el vehículo de moda inversor en las Pymes españolas y europeas. Atraen, tanto a empresarios que ven en el Search Fund una vía de dar continuidad a su compañía, como a inversores que buscan una buena rentabilidad en el capital invertido.
Las Sociedades de Búsqueda son promovidas por profesionales con buena formación y experiencia profesional (“Searcher”), y con gran potencial y mentalidad emprendedora. El objetivo es claro: buscar, comprar, operar y vender unos años después una Pyme. Eso sí, el Searcher no está solo durante el proceso. Cuenta con la experiencia de un grupo, de alrededor de 15 inversores, que le apoya y asesora.
A continuación, detallamos las diferentes etapas claves del Search Fund:
1.Búsqueda de capital (de 2 a 6 meses de duración)
Una vez constituida legalmente la Sociedad de Búsqueda, lo primordial es encontrar los inversores dispuestos a invertir en el proyecto del Searcher. Durante esta primera ronda de financiación, se busca la obtención de una cuantía que oscila entre 300.000 € y 500.000 €. Se suele dividir en alrededor de 10 a 15 participaciones. Es importante señalar que estos inversores tendrán el derecho de tanteo, pero no la obligación, de participar en la financiación de a operación de compra (fase 3 del proceso). Eso sí, esta apuesta inicial por el proyecto se traduce en una prima de inversión por la que las participaciones se convertirán en valores de la compañía adquirida y aumentadas en un 50%. Se trata de una forma de compensar el riesgo inicial de la inversión y apuesta por el Searcher.
2. Búsqueda y evaluación de oportunidades (de 6 a 24 meses de duración)
Es una etapa clave del Search Fund. Es el momento en el que el Searcher tiene que volcar todos sus esfuerzos en la localización de la empresa adquirir y que justificará la propia existencia del fondo. Por regla general, las compañías a analizar serán aquellas con ingresos entre 3 M€ y 25 M€, con EBITDAs entre 1 M€ y 5 M€, con ingresos recurrentes, potencial de crecimiento orgánico, mercado grande y fragmentado, baja necesidad de CAPEX y cuyos dueños no tengan una sucesión clara.
Fruto de la experiencia se ha visto que un Searcher filtra, de media, hasta 3.000 empresas. Analiza 450 Y habla con 120 propietarios. Firma 40 acuerdos de confidencialidad para el análisis en profundidad de las compañías. Sin embargo, realiza entre tres y cinco ofertas hasta centrarse solamente en una.
3. Cierre de la operación de compra (de 2 a 6 meses)
Una vez localizada la empresa a adquirir, se debe cumplir con el plazo acordado con los inversores. Este plazo normalmente no supera los dos años. Luego, es el momento de realizar la operación de compraventa. La financiación suele combinar deuda bancaria a largo plazo, financiación del vendedor y capital de los inversores. Como vimos en la etapa 1, los inversores iniciales del fondo tienen derecho de tanteo en esta fase. Quienes deciden invertir en la adquisición reciben un “step-up” de las acciones que ya poseían. Esto significa que obtienen un 50 % más de acciones sobre el importe aportado durante la búsqueda de capital.
4. Gestión y crecimiento (de 4 a 6 años)
Supone la fase de mayor duración en el tiempo. Es el periodo de gestión de la compañía pyme para lograr el crecimiento y consolidación de ésta. Durante esta etapa, el trabajo del Searcher está 100 % enfocado en gestionar la empresa. Recibe apoyo de un Consejo de Administración formado por algunos de los inversores, normalmente empresarios, inversores profesionales o ex-Searchers. El objetivo del Searcher es aumentar el valor de la empresa. Se busca obtener un múltiplo EBITDA mayor al invertido en la compra, pasando de 5x a 6-7x EBITDA.
5. Salida o venta de la compañía (de 4 a 6 meses)
Una vez que el Searcher ha logrado una mejora evidente y consolidada del valor de la compañía adquirida, llega el momento de ejecutar la venta de la empresa. Así obtiene la rentabilidad a la inversión realizada por el grupo de inversores. Señalar que, durante la etapa de gestión y crecimiento, el Searcher habrá preparado la empresa para la venta, adquiriendo incluso otras compañías que puedan suponer lograr un arbitraje de múltiplos en la salida.
Se trata de una forma de capital riesgo mejorada y enfocada a Pymes. Un modelo que cubre un espacio que no compensaba al capital riesgo tradicional pues, por su estructura de costes, solo se puede permitir la inversión en empresas con facturaciones y beneficios superiores.