Sueños hechos realidad

Las empresas son sueños hechos realidad. Son la materialización de una idea creada por una persona en base a sus ambiciones, necesidades y conceptos de la felicidad o el éxito.

Para sacar una empresa adelante hay que invertir cantidades inimaginables de esfuerzo, tiempo y recursos. Hay que perder el miedo al fracaso y saber cómo aprender de él. Se debe tener un carácter decisivo con una personalidad muy definida, y en muchos casos, un poco de inconsciencia para poder ignorar todos los riesgos que conlleva.

Muchos dirían que hay que ser arriesgados para dar este paso sin ningún tipo de garantía, pero a los empresarios nos basta con tener solo una cosa clara: un sólido y firme “porqué”.

El “porqué”: la razón del éxito

El “porqué” de un empresario es la razón por la que todos esos riesgos se vuelven diminutos ante sus ojos. Es la motivación que, independientemente del día que estés teniendo, te impulsará a levantarte y trabajar para sacar tu sueño adelante. El «porqué» hará que el empresario pueda tener sueños hechos realidad.

El “porqué” se convierte en el recurso más fiable de un emprendedor para crear su empresa. Y a su vez, es esa empresa la que se convierte en el medio más certero para satisfacer su “porqué”.

Veamos esto en un ejemplo. En muchos casos, la razón de un emprendedor para crear una compañía surge de la necesidad de proveer a sus seres queridos. Esta razón se convierte en su “porqué”. Paralelamente a ello, su empresa se convierte en el recurso que proveerá a su familia. De esta manera se crea un tándem positivo entre medio y fin.

El tándem entre medio y fin

Cuando en la vida de un ser humano los medios para llegar a un fin se alinean se consigue algo que no todas las personas logran descubrir: un propósito de vida.

El empresario de éxito se dedica a diseñar y trabajar este sueño todos los días de su vida. En pocas palabras, se acostumbra a vivir por y para su empresa. Con mucho esfuerzo, esto le llevará a disfrutar de muchos años de éxito y prosperidad.

Pero ¿qué pasa cuando el sueño del empresario se cumple? Su éxito alcanza tal nivel, que la necesidad de cumplir con su “porqué inicial” desaparece. Es decir, el propósito de vida del empresario pierde fuerza porque ya deja de ser una necesidad. Es aquí cuando el empresario tiene que plantearse un cambio de propósito de vida.

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Cuando el éxito es redundante

Cuando el “porqué” pierde su valor debido al éxito de su cumplimiento llega el momento de preguntarse qué dirección tomar en la vida.

El empresario nunca debe llegar a trabajar para un sueño que ya se cumplió. Si lo sigue persiguiendo caerá en las manos de la redundancia y la inercia. Lo cual le llevará por el camino de la infelicidad.

En este caso, lo que se tiene que hacer es encontrar un nuevo propósito. Hay que encontrar un nuevo fin que esté respaldado por un fuerte “porqué” y descubrir cuales son los medios para llegar a este destino.

Un legado: el nuevo propósito de vida

Por lo tanto, el objetivo principal del empresario debería ser dejar un legado. Entiende que sólo se vive una vez y que hay más felicidad en dar que en recibir.

Se trata de vivir generosamente y poner a los demás por delante de uno. Consiste en aprovechar el haber sido privilegiado y cambiar la perspectiva del objetivo óptimo del vivir. En otras palabras, el empresario debe pasar de buscar el éxito a encontrar el sentido. Y la respuesta está en dar y no en recibir. Debe entender que la verdadera felicidad se encuentra después de la venta de su empresa.

Para pasar de un propósito a otro, el primer paso es cerrar una etapa de vida. Este cierre empieza con la venta de la empresa, ya que con ello tendrá el camino libre para comenzar a construir dicho legado. Para más información sobre cómo vender una empresa no dudes en contactarnos. 

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