¿Una empresa MÁS o una empresa MAB?

¿Una empresa MÁS o una empresa MAB?

El Mercado Alternativo Bursátil no es un mercado para todas las empresas, es solo para aquellas que están en expansión y que presentan en el entorno actual fuerte crecimiento en ventas.

Nace en un momento tremendamente oportuno, pues se trata de un mercado para empresas gacela. Este tipo de compañías sufren incrementos en gastos de personal y gastos generales asociados a las fuertes cargas de trabajo, entrada de nuevos fichajes y el aumento en instalaciones que el intenso crecimiento provoca. Todos estos factores repercuten en una clara pero necesaria reducción “temporal” del resultado de explotación.

Normalmente, un fuerte incremento de ventas va asociado a mayores partidas de clientes (porque primero se compra y se paga y luego se vende y se cobra a los días que nos quiera pagar el cliente) y de existencias (pues hay que almacenar más productos para no tener rotura de stocks, dado que se vende más). Por ello, en las empresas gacela, su generación de caja se ve reducida por un intenso incremento de la inversión en circulante y la combinación de todos estos factores da lugar a un fuerte endeudamiento a corto plazo de la compañía.

Estas empresas que crecen tanto necesitan mucha financiación. Justo lo que falta en España. Muchas veces sus socios ya han puesto todo lo que tenían como capital, y ya han avalado con todos sus bienes las sucesivas líneas de financiación, pero necesitan más dinero para financiar el crecimiento. Los balances se resienten y es la hora de buscar inversores que refuercen los recursos propios.

Que mejor manera para dar un salto de crecimiento que salir a un mercado cotizado, en el que gozas de muchísima visibilidad y notoriedad de marca, mejora el reconocimiento, la reputación y la visibilidad, un mercado que también permite que determinados accionistas puedan hacer caja vendiendo sus acciones, que acepta emisiones de bonos, permite dar stock options a los empleados que ellos a su vez podrán convertir en liquidez en el propio mercado de valores y, sobre todo, habilita para hacer posteriores ampliaciones de capital (OPS) una vez cotizado o una venta de parte del capital (OPV) en una fase posterior del ciclo de vida de la compañía.

Naturalmente, salir al MAB requiere que la empresa acometa un ejercicio de rigor y transparencia, pero también implica haber superado el proceso de admisión y cumplir con las exigencias regulatorias que exige la continuidad, todo ello se traduce en una fuente de confianza para todos aquellos que se relacionan con la compañía: proveedores, clientes, empleados, bancos… y, por tanto, en nuevo negocio.

Hay quien piensa que salir a Bolsa en el MAB es caro. Eso es muy relativo, pues el coste de salida se produce una vez mientras que otros instrumentos de financiación tienen un coste recurrente. Por ejemplo hoy, en el entorno de dura restricción de crédito, las pólizas de circulante para empresas en expansión, si te las conceden, están costando entre un 7% y un 8%, más la comisión de apertura. Y, por supuesto, sin la garantía de renovación.

En el MAB, a diferencia del continuo, los costes de permanencia son muy bajos pues es un mercado hecho a medida para este tipo de empresas.

Aquellas empresas que cumplan con las características para cotizar, no lo duden, la diferencia es sustancial. Y en pocos meses dejarán de ser una empresa más para ser una empresa MAB.

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