¿Te interesa comprar una empresa en crisis?

Al comprar una empresa te juegas mucho. Si haces mal los deberes y entras en la empresa equivocada, los próximos años de tu vida pueden ser una pesadilla.

Para juzgar una empresa que no gana dinero, lo primero que tienes que descubrir es si su problema está en el negocio en el que opera o en los gestores.

Para diferenciar si compite en un sector con dificultades o si se trata de una mala gestión, te recomiendo que mires los márgenes con los que está operando su sector. Si los competidores están ganando dinero, estamos probablemente ante un problema de gestión.

En muchas ocasiones el estado de la empresa es fruto de la incompetencia, conflicto o situación personal de sus gestores, en otros lo que sucede es que han orientado de manera equivocada la estrategia competitiva de la empresa. Un directivo preparado y con ilusión puede cambiar el rumbo, darle la vuelta a la gestión y crear valor.

Otras veces lo que tiene la empresa es un problema de balance: una empresa poco capitalizada o con alto nivel de deuda en proporción a sus recursos propios no tiene porque ser una mala empresa. Debes mirar si el EBITDA es razonable y son los intereses los que están consumiendo la caja.

Es muy importante que distingas, si la hay, cual es la problemática real de la empresa, para entender si compensa comprarla y cómo vas a poder dar la vuelta a la situación.

No debes rechazar una empresa, como después veremos, porque sus ventas o beneficios en el momento actual sean bajos. Es bueno que te fijes en su historial e intentes comprender qué les ha llevado a la situación actual. Tal vez sus gestores tienen un problema comercial y no son capaces de captar clientes o de controlar los costes.

 

Cuando una empresa está cerca del concurso, si negocias bien puedes conseguir que acreedores y bancos sean comprensivos y te faciliten las cosas con quitas o esperas que te ayuden a reflotarla y conseguir ellos al menos recuperar una parte de la deuda. Si entra en concurso las probabilidades de que los acreedores nunca cobren son muy elevadas.

Pregúntate: ¿Qué podría hacer yo con esa empresa para convertirla en una generadora de caja? Si ves una empresa en crisis y no puedes definir con claridad cómo vas a darle la vuelta, es mejor que no la compres pues como decía Peter Lynch “Que a una empresa le vaya mal, no significa que no le pueda ir peor”.

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