Una generación de «primos»

Por ENRIQUE QUEMADA,  Presidente de ONEtoONE Corporate Finance | Artículo publicado en Expansión.


La jubilación de los baby boomers nos ha llevado a una generación de primos. Muchas empresas fueron creadas por dos hermanos y cuando uno o los dos fallece, surgen las peleas. El que gestiona considera que está creando valor para todos y se siente insatisfecho porque no reconocen su trabajo; los otros piensan que él es el único que se beneficia de la empresa y protestan porque reciben poco. Como resultado, vetan los proyectos de inversión, pues en su desconfianza, solo quieren repartir.

» El problema en la mayoría de las empresas españolas es que se ven obligadas a crecer ya que con el tamaño actual no son competitivas.

Así, los gestores ven la necesidad de reinvertir los beneficios, pero los demás familiares quieren dividendos. Al final la empresa se queda sin los recursos económicos necesarios para dar el salto de magnitud que precisa para sobrevivir a largo plazo.

Cuando los socios se pelean, el ambiente puede resultar insoportable y la empresa entra en una difícil situación de desgobierno. Uno bloquea las decisiones del otro, se ocultan información, los empleados reciben instrucciones contradictorias y empiezan a marcharse porque ven que el barco acabará hundiéndose.

» Es muy frecuente que un empresario decida vender su empresa porque anticipa estos problemas: prevé futuros conflictos entre sus herederos y, con objeto de preservar la armonía familiar, elige vender y ayudar a cada uno de ellos a tener una trayectoria empresarial independiente.

No faltan, por supuesto, los que nos dicen que no ven a sus hijos preparados para asumir la responsabilidad. Prefieren que sus hijos busquen un trabajo más adecuado a sus capacidades en lugar de trasladarles la losa de dirigir una empresa.

Son muchos los casos de personas que han recibido en herencia una empresa y que la mantenían porque no tenían que intervenir en la gestión. Les generaba unos dividendos y no les causaba problemas. Sin embargo, ahora que las disrupciones tecnológicas complican el entorno competitivo, la empresa les reclama aportaciones de capital y lo que era una fuente de riqueza se ha convertido para ellos en un problema.

Recuerdo que nos solicitaron ayuda para un muchacho que había heredado la empresa de su padre. No conocía en absoluto el negocio y resultaba totalmente extraño para él. Le costaba relacionarse con los empleados que le veían como un crío y la empresa se le estaba yendo de las manos. No paraba de meter dinero de su herencia y cada vez la empresa requería más inversiones porque enseguida se quedaba sin caja. Su inexperiencia estaba siendo demoledora para la gestión del negocio. Vendimos la empresa a un grupo industrial, el chico salvó su patrimonio y se libró de una situación que le hubiera llevado a la ruina.

En estos tiempos es importante recordar lo que nos decía Darwin, «que no es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al entorno»

Por ello veremos en el futuro próximo una oleada de operaciones de venta, pues estas operaciones son exponentes de la conjunción de un empresariado en edad de jubilación y los potentes cambios estructurales que se están produciendo en la mayoría de los sectores.

Enrique Quemada

Presidente Internacional del Grupo ONEtoONE Corporate Finance. Autor de libros internacionales sobre Finanzas Corporativas y Estrategia. Conferenciante internacional y profesor de Banca de Inversión en IE Business School. Enrique es, además, Vicepresidente de la Asociación Española de Mediadores,  miembro del Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica, miembro del Board en Madrid de Young Presidents Organizations y del Board de la Asotiation for Corporate Growth, entre otros.

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