¿Qué financiación se puede usar para comprar una empresa?

Si estás pensando en comprar una empresa, llegará el momento en el que te plantees cómo hacer frente al pago de la compañía, es decir, cómo vas a financiar la compra. Dentro del mercado encontrarás diferentes alternativas, pero aquí te contamos las principales.

De qué depende el tipo de financiación

En primer lugar, debes tener en cuenta el ciclo económico del momento en el que decidas comprar una compañía. Cuando en la economía hay menos liquidez, la deuda es más cara debido a que los bancos exigen más intereses por prestarte dinero. También cuanto más riesgo vea el banco en tu proyecto, más intereses te cobrará. Además, el tipo de financiación a la que puedes acceder dependerá de:

  1. El flujo de caja operativo que haya tenido la compañía hasta la fecha (beneficio neto más amortización).
  2. La calidad de los colaterales (garantías) que des.
  3. Tu prestigio y el de tus socios.
  4. El plan de negocio, ya que este puede jugar un papel importante en el fortalecimiento del rendimiento comercial de una empresa.
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En una compra de empresa puede haber diferentes tramos de deuda bancaria y se diferencian entre ellos por la preferencia que tienen en el cobro y en los intereses que se pagan. Los tipos de deuda que están a la cola en derecho de cobro exigen más intereses porque tienen más riesgo. A la hora de comprar una empresa puedes utilizar múltiples palancas de deuda.

Financiación bancaria a corto plazo

Si hablamos de financiación bancaria a corto plazo tendrías:

– Préstamos para financiar el circulante obtenido de entidades financieras, que pueden adoptar la forma de préstamos, línea de crédito o descuento de efectos.

– El factoring, con el que vendes las facturas a cobrar a una entidad financiera y esta te adelanta el dinero quedándose con un diferencial. De esta manera puedes llegar a un acuerdo con un banco para que te adelante el importe de las facturas a pagar por los clientes en los siguientes meses y con ese dinero realizar tú un pago al empresario.

– El confirming,  con el que el banco compra el crédito que tienes sobre tus clientes, de manera que te paga un dinero y a partir de ahí tu cliente tiene la deuda directamente con la entidad. Cuando contratas un confirming, das de baja el saldo como cliente de tu balance y trasladas al banco el riesgo de impago y con el dinero que el banco te ha pagado (con un descuento) por ese crédito puedes tú hacer un pago al vendedor.

Financiación bancaria a largo plazo

Por otro lado, la financiación bancaria a largo plazo es bastante frecuente en las compras apalancadas (con endeudamiento) y se utilizan diferentes tipos de deuda en función de los excesos y necesidades de caja previstos para los años futuros:

La deuda con garantía hipotecaria, es la que cobra menos intereses. Tiene un activo físico que la respalda y si el deudor no paga, el banco se queda con el activo. La entidad bancaria asume por tanto menos riesgo y por eso el interés es más bajo que cuando no hay activos que respalden el pago. Es posible obtener financiación por importe de hasta el 80% del valor del inmueble y puedes pactar un plazo de devolución largo.

Existe también el Sale & Lease back, que consiste en la venta de un activo de la empresa y la realización simultánea de un contrato de arrendamiento financiero sobre ese activo. Por lo tanto, la titularidad del bien se transmite pero se mantiene un derecho de uso sobre el mismo. Esto permite al vendedor coger todo el importe que genera una venta y seguir en las mismas instalaciones, pero pagando un alquiler.

Con mayores intereses está la Deuda Senior.  Se llama así porque tiene preferencia de cobro respecto al resto de las deudas. En ella se puede pactar un plazo entre 5 y 7 años, amortizable anualmente y obtener un período de carencia de 12 o 18 meses. Este tipo de deuda ya tiene cláusulas de protección (también llamados covenants financieros), son obligaciones de cumplir determinados ratios (Deuda/EBITDA, EBITDA/Intereses, Fondos propios mínimos, etcétera), que son revisados trimestralmente.

Los préstamos participativos consisten en la aportación de fondos a una empresa a cambio de la percepción de una remuneración basada en un tipo de interés variable en función de la evolución de la empresa prestataria. Su ventaja es que se sitúan después de los acreedores comunes en el orden de prelación de créditos, es decir, de cara a los bancos computan, sin serlo, como fondos propios (lo que permite incrementar más la deuda con bancos). El que otorga el préstamo no participa en el capital.

La Deuda Entresuelo (mezzanine) es otro nivel de financiación, subordinada a las anteriores. Hay fondos especializados en otorgar este tipo de financiación. Se llama de entresuelo porque está por delante del capital en derecho de cobro, pero por detrás de los demás acreedores. Como el que la presta asume más riesgo, es un tipo de financiación con intereses más altos (entre el 15 y el 25%), suele tener amortización del 100% al vencimiento y un plazo de devolución más largo: 8 o 10 años. Permite a la Compañía disponer de cash flow libre durante la vida de la deuda para implementar estrategias de crecimiento y desarrollo. Las restricciones (covenants) que impone el que presta son menores.

Este tipo de deuda permite al que la otorga la posibilidad de acceder al capital a través de opciones de compra liberadas, de manera que si el proyecto va muy bien el que presta gana también mucho dinero. Otras veces, el que da la financiación adquiere también un porcentaje del capital y acepta sólo cobrar intereses cuando hay beneficios. Se suele acordar que la devolución del préstamo y sus intereses deba realizarse íntegramente antes de que los accionistas reciban ningún dividendo.

Las acciones preferentes

Junto a los diferentes tipos de deuda, si no quieres perder el control de las decisiones puedes dar acciones preferentes: estas acciones no suelen tener derecho de voto, están por delante en derecho de cobro al resto de acciones, pero por detrás de cualquier tipo de financiación en caso de liquidación.

Existen infinitos modelos de acciones preferentes pues se emiten a medida de cada compañía y de las circunstancias. Hay acciones preferentes que otorgan a su tenedor el derecho a recibir un dividendo determinado y si no se le puede pagar, acumularlo para cuando se pueda. Otras acciones preferentes son convertibles, de manera que si la empresa va muy bien pueden convertirlo en acciones normales y si va peor, acumula su derecho a dividendos hasta que se puedan pagar teniendo prioridad para recibirlos, por tanto, su tenedor tiene más recorrido al alza y está más protegido.

Dentro de un mundo cada día más globalizado, la compraventa de empresas se presenta como una magnífica vía para abordar un nuevo mercado o reforzar una posición competitiva. La principal dificultad que implica este tipo de operaciones es saber cómo abordarlas para no ser engañados y maximizar nuestro valor. Si estás planteándote comprar una empresa y buscas asesoramiento, no dudes en contactar con nuestro equipo de expertos. 

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